No me vale con vivir, busco la buena vida. Resignarme a tener una vida en soledad, lo rechazo. Sé que si hago cosas puedo llegar a ser útil, a amar. Esta situación en que no me vale con querer hacer algo, tengo que poder, saber, estar capacitado para hacerlo, es lo que me mueve para actuar. Llegar a tener una vida donde lo que siento es dejar que vaya pasando el tiempo, hasta que llegue lo inevitable, lo rechazo. Dar un sentido a mi vida, no me vale con querer hacer el bien, tengo que saber cómo hacerlo; son muchas las iniciativas de querer hacer el bien para acabar haciendo el mal. Para tener una vida con sentido necesito aprender a amar, poder dar amor, dejarme amar por los demás. Es por esto por lo que necesito trabajar mis defectos de carácter para no entrar en conflicto con los demás, mostrar mi mejor parte, esa que nos acerca a la buena vida. Veo como cuando logro derrotarme ante mis defectos, cuando dejo de huir de mí para mostrar mi yo auténtico, me siento cercano a los demás. Mi impaciencia se manifiesta de muchas maneras; dejarme influir por el estado emocional de una persona ante sus pensamientos negativos, mi actitud ante esa persona debería ser de ayuda a sentirse mejor, de afecto, de amor, pero mi impaciencia aparece criticando su manera de pensar, de comportarse. Esto no solo no ayuda sino que pone más ladrillos en el muro que nos separa. Sentir mi impotencia ante los demás, aprender a tener relaciones sanas, afectuosas, me acerca a la buena vida.