Llegar a un momento en que me quedo hundido, en el que todo cobra otro sentido, lo que antes me valía ya no me vale, es un momento en el que dejo de luchar, me siento vencido, derrotado; me veo humillado, es una sensación de que ya no puedo más. En esto consistió mi tocar fondo. Una sensación de fin; lo que antes era importante, ahora no lo es. Es cuando consigo llegar a un verdadero acto de humildad, reconozco mi impotencia ante lo que me perjudica, siento que tengo que pedir ayuda, me hago consciente de que yo solo no puedo. En ese momento he decidido dejar de luchar, siento la derrota total. He sentido dos veces tocar fondo, una con el alcohol, la otra con la desconfianza; en cada una de ellas sentí que una parte de mi moría, siendo yo el mismo, era diferente, otra persona; se había producido un cambio interior en un instante. En ambas situaciones los sentimientos por los que no paraba de sufrir desaparecieron, ya no los he vuelto a tener, he dejado de sufrir por ellos. Esta es la mayor sensación de liberación que he tenido. La derrota total sé que es el lugar desde donde puedo dejar de sufrir por lo que me hace sufrir, pero no me llega cuando quiero; esto no me ha valido para mis otros defectos de carácter, en los otros he tenido que trabajármelos, solo por hoy. No entiendo porqué, pero hay dos formas de liberarme de lo que me hace daño, una ha sido tocando fondo, la otra con un trabajo diario para liberarme pero que recaigo una y otra vez, y lo vuelvo a intentar, solo por hoy.