Verme ahora como puedo ayudar a otros que aún sufren, aunque de momento solo sea a los más cercanos, no me lo podría haber creído, he tenido que pasar por una vida de autodestrucción, de sufrimiento para poder ayudar a otros. Si mi Dios, la Naturaleza, ha manifestado que yo y personas como yo, que venimos del lugar a donde gran parte de la población se está dirigiendo, su destrucción, de alguna manera sentimos que somos los adecuados para pasar el mensaje de que hay otro camino, a través de ser consciente de cómo vivía, de cómo me autodestruía. Es como si La Naturaleza me hubiera recompensado por el sufrimiento que he pasado, con aceptación, amor, para ofrecer a los demás una nueva forma de vida. Hoy estoy orgulloso de pertenecer a estos grupos aunque para ello el camino haya sido el del sufrimiento. Aunque de una forma, todavía, muy limitada, siento que uno de mis propósitos en la vida es el de acercar la buena vida a los que están conmigo, con el tiempo a otros. Necesito darme tiempo, sin prisas, no hay atajos para que mis defectos de carácter no me aparten de los demás. Voy a buscar la ayuda de mi Dios, la Naturaleza, necesito salir para contactar con ella, en silencio. En este paso voy a soltar, vivir mi vida, dejar vivir la de los demás, sin hacer daño, ya no tanto hacer cosas buenas, intentar evitar todo lo que provoque sufrimiento. En este paso voy a aceptar todo lo que pase como la voluntad de la Naturaleza; ella es la que me acerca a la buena vida.