Mi sentimiento de espiritualidad tiene mucho que ver con mi parte buena, la que logra hacer cosas que nos acercan a la buena vida. Son mis propósitos los que me marcan el camino, es mi actitud la que me permite disfrutar del camino, son las personas con las que me relaciono las que me alegran el camino, las que me hacen feliz. Para seguir mis propósitos necesito poner de mi parte, dedicar un tiempo, un esfuerzo para superar la pereza, esa actitud que me lleva a la autodestrucción, que se manifiesta cuando cojo el camino fácil, ese que es pasivo, el que me hace ser un observador del mundo en vez de en la persona que se involucra en que las cosas mejoren. Es cuando siento que estoy contribuyendo a que yo y los que están cercanos a mí tengamos una mejor vida, es ahí cuando siento que pertenezco a la corriente del mundo que hace que mi vida transcienda en un futuro mejor, que mis acciones de hoy contribuirán en el futuro a un mundo mejor, aunque sea una parte insignificante del mundo. Cualquier cosa que yo haga para que en el mundo la gente sea más amable, mostrar más mis buenos sentimientos, mi afecto, mostrar mi mejor parte hará que me sienta más integrado, fortalecerá mi sentimiento de pertenencia a la Naturaleza. Sentir que son en los pequeños gestos donde puedo hacer más, donde diariamente la vida me ofrece muchas ocasiones para sacar mi mejor parte, esa que me hace sentir que formo parte de la Naturaleza, esa que nos acerca más a la buena vida.