Mi espiritualidad se basa en el amor, en los buenos sentimientos que mueven todo lo que vive. Aunque las manifestaciones de lo malo, del dolor, tienen más peso, es lo bueno lo que más veces se manifiesta, un beso, una sonrisa, una mirada, un gesto, unas palabras de afecto. Aunque mis defectos de carácter muestran mi peor parte, son mis virtudes las que se muestran más veces durante el día; aunque es la ira la que llama más la atención, es el amor el que más veces manifiesto. Aunque lo malo llama más la atención, lo que mueve el mundo son las cosas buenas, lo que nos hace mejores. Conectar mi espiritualidad con el amor es conectar con los buenos sentimientos que mueven a los animales, vegetales, a las personas; esa parte de nosotros que muestra su mejor cara, la que quiere que la quieran, la que está dispuesta a hacer cosas por los demás, a sufrir por los demás. Son los buenos sentimientos los que me unen a todo, los que me hacen sentir el amor de mi Poder Superior. Son a través de los buenos sentimientos como mi Poder Superior me muestra su amor; cuando siento como todo lo que vive se confabula para que vivamos lo mejor posible, con más salud, más alegres. Cuando quiero conectar con mi espiritualidad solo necesito dejarme embargar por esos buenos sentimientos, que todos tenemos, de los que formo parte. De alguna manera sentir que formo parte de esos buenos sentimientos que mueven al mundo es sentirme querido; los buenos sentimientos me acercan a la buena vida.