Poner mi voluntad y mi vida al cuidado de mi Poder Superior significa, para mí, confiar, no dejar de vivir mi vida por intentar controlar la vida de los demás, de los que más quiero; dejar atrás los temores, sentirme más libre, mirar por mi vida, perseguir mis sueños, alcanzarlos, vivirlos. El sano juicio tiene que ser mi brújula, saber las personas a las que más quiero, con las que me siento más unido, comprometido, marcarme prioridades, llegar a acuerdos, sino me conviene no dejarme llevar por lo que quiero. Donde mi confianza no llegue, es ahí donde me ayuda, mi Poder Superior me pide que la ponga en Él; me pide que tenga sano juicio, que suelte, que acepte las consecuencias como las cosas que pasan por estar vivo, ser valiente, no dejar que los temores me impidan vivir mis sueños. Confiar en mi Poder Superior logra que suelte la vida de los demás, soltar ante el temor a que las personas a las que quiero hagan cosas que les perjudiquen, que lo que por mí mismo no logro, confiar en ellas, lo logro cuando confío en Él. Por mí mismo no puedo liberarme de mis temores, buscando mi sano juicio puedo poner mi confianza en mi Poder Superior para no controlar la vida de los demás, de los que más quiero, dejar de tener miedo al futuro, a lo que les pase, confiar en que lo que suceda será con lo que seguir viviendo, aprendiendo de la experiencia para que mi sano juicio pueda manifestarse, mejor. Dejar que mi Poder Superior me ayude me acerca a la buena vida.