El Paso uno trata de cómo vivía yo antes de llegar a los grupos. En este paso no necesito saber cómo soy yo pero tengo que recordar qué comportamientos tenía ante las personas más cercanas a mí, ante los demás. Mi mente me perjudicaba con pensamientos de temor ante cosas que podrían suceder, ante las que me sentía vulnerable, inseguro. En este estado emocionalmente enfermo mis palabras estaban llenas de resentimientos, de reproche, queriendo esconder mi desconfianza, pero manifestándola por su cara más oscura. Mi vida carecía de toda motivación que no fuera la de controlar a las personas cercanas. Mis sueños estaban tapados por los temores al sufrimiento. La consecuencia de este estado era una vida que no me gustaba, emocionalmente ingobernable. No me sentía dueño de mi vida, sin tener el control de lo que hacía mi vida había entrado en un estado de ingobernabilidad. Mis emociones y sentimientos me manejaban a su antojo sin tener yo el más mínimo poder sobre ellos. Los malos pensamientos me aparecían sin oponerles ninguna resistencia, sin intentar desviarlos hacia algún otro sitio, apartarlos de mi mente. Mi vida ingobernable me hacía sacar mi parte más oscura, la que se enfada, la que crítica, la más triste, aislándome de las personas más cercanas a mí, de todas. Estaba más pendiente de cómo vivían los demás que en tener yo mi propia vida. Ahora que he conseguido ser el protagonista de mi vida veo que me acerco a la buena vida y los que están conmigo también.