Cuando hay algo que me impide ser feliz, incluso querer seguir viviendo, El Programa me da una salida, pero para entrar antes me tengo que derrotar totalmente en lo que yo creo que es la causa de mi estado, de mi problema, para eso el primer paso del Programa me ayuda: “admito que me he vuelto impotente ante mi problema y que mi vida se había vuelto ingobernable” , este acto de humildad es lo que me permite morir para que nazca otra persona que siendo la misma es diferente, volver a nacer. Creo que todo lo que me ayuda en lo espiritual es bueno pero este Programa es bueno porque me permite, a través de mi testimonio y el de los demás, poder tener una actitud de mejora personal. Creo que este Programa es mejor que ser católico, ir a la iglesia para aceptar unos dogmas, tal cual, intentar seguirlos con recaídas constantes, tener unos valores cristianos que aún siendo buenos no todos los comparto, esto me hace sentirme deshonesto, me aparta de lo espiritual. El Programa, espiritual, al asistir a unas reuniones, donde hablo de mi problema, puedo hacerme una crítica más exacta, más consciente, profundizar en mi problema, compartirlo con otras personas que tienen en común el mismo problema. Me permite conocerme, tener los valores que yo elijo. Es sorprendente ver como a partir de un defecto que me aparta de las ganas de vivir, El Programa logra que yo mejore mi relación conmigo y con los demás, logra acercarme a la buena vida.