Durante gran parte de mi vida la palabra salud era algo a lo que no le daba tanta importancia como a otras cosas, como disfrutar de los placeres nocivos de la vida, aquellos que me perjudicaban. No solamente la he descuidado si no que he hecho cosas que la perjudicaban, la salud es algo que mientras la he tenido no he sido consciente que me podría faltar. No solo la salud física, sino la mental, la emocional, las he relegado a las últimas prioridades, donde mi autodestrucción era la protagonista. Era la evidencia más clara del poco afecto que me tenía. Primero la derrota total ante un estado mental y emocional, después ser consciente de que la salud es el bien más importante que tengo, que va enlazando con cada día de mi vida, han sido las dos cosas que más me han ayudado a liberarme de ese estado de autodestrucción. Tomar consciencia de que mi salud es lo que más me puede permitir conectarme con el mundo en un estado de felicidad me hace prestar atención a cosas como, mi alimentación para intentar estar en mi peso adecuado, practicar la medicina preventiva con análisis y revisiones anuales, andar y nadar, cuidar mi salud mental, leer y escribir, cuidar mi salud emocional, compartir con otras personas mis vivencias para ser consciente de cómo vivo mi vida, darme cuenta de si estoy siendo fiel a mí, cuidar mi salud espiritual, salir a la Naturaleza para entrar en contacto con mi yo más íntimo, con mi P.S.. Creo que si en mi plan de vida la salud ocupa un lugar prioritario estaré más cerca de la buena vida.