Para mí tener fe es creer aunque no pueda demostrarlo pero saber que existe ese Poder Superior, Dios, como yo lo concibo. Creo que lo racional es bueno siempre que no me aleje de lo útil, de lo que me hace el bien. No creo que por medio de la inteligencia y la racionalidad consiga las cosas que una y otra vez he fracasado, he tenido que derrotar a mi ego en un acto de humildad para aceptar que solo un Poder Superior puede hacer por mí lo que yo solo soy incapaz. Es cuando acepto mis limitaciones cuando deja de luchar mi ego y dejo que un Poder Superior me ayude sin ningún pero. Es aquí cuando se manifiesta a través de otras personas y logra que consiga cosas que parecían imposibles. Es mi ego el que impide que mi Poder Superior me ayude. La fe me ayuda, ya es hora de que mire por mí y ponga la vida a mí favor, anular mi ego que me impide pedir la ayuda diaria que necesito para ser feliz, para tener una buena vida. Mi Poder Superior lo tengo que buscar, sentirlo todos los días para que no se me olvide que está conmigo, solo cuando dejo de pensar en Él es cuando me abandona, o mejor le abandono. Necesito ser activo para dejar que Él actúe a través de otras personas. Esta fe tengo que trabajarla, dedicarle tiempo como si fuera una persona a la que quiero, sentir que está conmigo, hablar con Él a través de la oración, una oración que la personalizo para que pueda decirle en lo que quiero que me ayude. Humildemente Le pido que me libere de mis defectos. La fe me ha permitido conseguir cotas de paz y libertad que antes ni me lo hubiera imaginado.