Siento que la humildad no es algo fácil de conseguir, para mí es un valor que me cuesta retener cuando lo practico pero que con mucha facilidad la abandono. Sin embargo cuando siento la humildad sobre mis defectos de carácter logro ponerme en un estado de auténtica aceptación de mis limitaciones. Cuando soy consciente de que afloran mis defectos, siento que solo la humildad logra liberarme de ellos. La humildad para mí es aceptar que no puedo con mis defectos, me permite derrotarme ante ellos, y me dice cuáles son mis limitaciones. La humildad logra que lo que quiero coincida con lo que me conviene, que no me deje llevar por mis deseos para satisfacer mi ego. Pero para poder mantenerme en un estado continuo de humildad necesito la ayuda de mi Poder Superior, Dios, como yo Le concibo, el puede llamarme la atención cuando me despisto. Creo que para tener humildad necesito conocer mis partes oscuras, aceptarlas, saber que las tengo y no por eso autodestruirme sino aceptarlas como algo natural que hay en mí, identificarlas para liberarme de ellas. La humildad me permite vivir en paz con mis limitaciones, es generosa conmigo ayudándome a no hacerme daño, a mí, a las personas que comparten mi vida. Creo que la verdadera libertad la consigo a través de la humildad.