Para conseguir una buena vida siento que tengo que liberarme de los temores, de tener el valor de vivir mi propia vida. Necesito ser primero consciente de lo que quiero y que además me convenga, que no me perjudique; después tengo que hacer lo mejor posible lo que me he propuesto. Cuando sé lo que quiero necesito ver cómo puedo conseguirlo, para eso tengo que hablarlo con otras personas que me puedan ayudar y al hablar con ellas yo me voy aclarando, haciéndome una idea de la situación, voy viéndola desde diferentes puntos de vista, voy buscando información que me ayude a tener una idea más aproximada, todo eso para intentar hacerlo lo mejor posible. Las decisiones impulsivas son las que más problemas me han dado, necesito parar y pensar. Antes de ponerme en acción necesito saber cuál es el camino a seguir, sentir la sensación de que lo estoy haciendo lo mejor posible por conseguir algo que es importante para mi. De esta manera puedo aceptar mejor las cosas que no puedo cambiar, las cosas que no salgan como yo quiero, las que me hacen daño, pero el temor a que no salgan como yo quiero no me tiene que impedir tener el valor para luchar y vencer en lo quiero, en lo que me conviene y me aporta cosas buenas. Necesito sentir que soy el protagonista de mi propia vida y que lo que hago es lo mejor posible para vivirla, para dirigirme hacia la buena vida.