Siento que la vida es muy corta. Cada día malo es una trampa en la que caigo con secuelas para mí y para los que están conmigo. Es una trampa porque mis emociones se ven perturbadas y cualquier cosa que diga o haga es bajo esa mala influencia. Actúa como bucle con pensamientos negativos hacia mí y hacia todo, con excesiva pasión, todo o nada. No se trata de si llevo razón o no, es la manera de cómo afronto el problema. Esto no me importaría tanto si fuera inmortal, mis días tienen la importancia de que son pocos.
¿Qué es lo que me hace hacer lo que sé que no tengo que hacer en ese momento y no me deja aplazarlo para un momento más adecuado, ese en el que mis emociones están tranquilas y puedo abordar la cuestión de una manera más eficaz? Porqué me cuesta tanto derrotarme ante esas situaciones que me perjudican? Se manifiesta como angustia ese temor a lo que sea. Creo que la única solución es la derrota total, volver a ser consciente que cuando mis emociones están alteradas solo ante la derrota total puedo tener la buena vida. Los días malos sé que son pocos comparados con los otros días pero cuando se presentan tienen tanto peso que me hacen olvidar que existen los días buenos, por eso tengo que derrotarme totalmente ante ellos, me apartan de mi camino hacia la buena vida.