Cómo puede haber algo tan sencillo y a la vez tan útil. Ha sido un gran bien para mucha gente que unas pocas personas hayan tenido la inspiración para crear un programa de vida que lo único que me pide son dos cosas,  una, tener una rigurosa honradez conmigo mismo, dos, aceptar que hay algo superior a mí, que lo puedo llamar como yo quiera, incluso sin practicar ninguna religión puedo hacer Los Doce Pasos de una manera espiritual, algo que transciende a mi cuerpo, el alma.  Después de más de veinte años practicando los pasos puedo sentir que se han cumplido muchas de las promesas de las que me hablaron al principio. Ahora siento que puedo ayudar a los que lo necesiten. Mi sufrimiento anterior ahora veo que ha tenido un sentido, los momentos de infierno por los que he pasado ahora comprendo que me han servido para identificarme con las personas que los han vivido o que los están viviendo, sin esos años malos que he pasado no podría ayudar, no me identificaría. Esto es lo increíble de Los Doce Pasos, un programa que está dirigido sólo a personas que se autodestruyen y que ha sido creado por ellos mismos. Me siento un afortunado de ser uno de los muchos que se han beneficiado de que  este programa que funciona en más de 130 países logre cada día que personas recuperen su dignidad, su autoestima, contribuyan a que este mundo sea mejor, nos acerque a la buena vida.