Llegué derrotado, sin ganas de seguir viviendo, una llamada desesperada pero silenciosa pidiendo ayuda. No sé cómo los encontré, un grupo de personas con un programa, Los Doce Pasos. Un programa espiritual fuera de religiones, dogmas y sectas. Sentí que eran las personas que buscaba, me hablaron de que el primer paso era derrotarme totalmente ante mi actual forma de vida, que se había vuelto ingobernable. Sólo me pedían humildad para aceptar que hay cosas que me perjudican, que no puedo hacer o decir, derrotarme ante ellas. Lo hice, estaba desesperado. Pasaron dos años hasta que me decidí a dar el segundo paso, aceptar que no tenía sano juicio y que sólo un poder superior me lo podía devolver, esto me fue fácil, sentía que me autodestruía, yo sólo no podía lograrlo, así que pasé al tercer paso, puse mi voluntad y mi vida al cuidado de mi poder superior, que tranquilidad, durante dos años no me sentí responsable de mi vida, se la dejé a mi Poder Superior. Uno tras otro voy trabajando estos pasos que me van permitiendo ser más libre. Llegue a perder el temor para hacer un inventario, honesto, de mí mismo, llegue a perdonarme, aceptarme. Trabajé diariamente durante muchos años mis defectos de carácter para tener una buena relación conmigo, con los demás. Sigo estando alerta cada día de si mis defectos se manifiestan para inmediatamente reparar el daño causado. Trabajo mi espiritualidad tal y como yo la concibo. Una vez llegado al paso doce, siento que puedo ayudar a practicar el programa a los que lo necesiten.