Creo que esta es mi verdadera cuestión, qué actitud tomo ante la vida, ante las cosas que no salen como yo quiero, esas que me hacen daño y yo las devuelvo a los demás en forma de más daño. Son los comportamientos de las personas que están conmigo los que más me afectan. Mi actitud se pone a prueba cuando esas personas hacen cosas que yo no quiero, que creo que son perjudiciales para ellas, para mí, para ambos. Aquí es cuando mis emociones empiezan a manifestarse, algunas veces poco a poco otras de golpe, pero todas perjudiciales. Qué me impide liberarme de esa emoción, la ira, los celos, la desconfianza, la envidia, el temor a que pase algo malo, al futuro. Qué me impide actuar con serenidad, el aquí y ahora, parar y pensar, buscar el mejor momento, el más oportuno. Porqué algo tan evidente me cuesta tanto trabajo ponerlo en práctica. Creo que tiene mucho que ver con vivir mi vida y dejar vivir la de los demás, sentir que yo soy mi verdadero amigo, sentirme bien en mí cuerpo que es el que me permite vivir, sentir que tengo una vida a la que le quiero dar un sentido, que me sienta a gusto con ella para no tener que vivir la de las otras personas que están conmigo, vivir sus vidas. Mi felicidad ante la vida tiene mucho que ver con lo útil que me sienta, el valor que dé a mi vida tiene mucho que ver con el valor que me dé a mi mismo. Sentir que aporto algo de valor a los demás, aprender a tener relaciones sociales sanas compartiendo con otras personas las actividades que me gustan es lo que me acerca en la búsqueda de la buena vida.