Es a través de la espiritualidad como logro liberarme del temor, eso que me paraliza ante la posibilidad de perder a las personas que quiero, de perder lo que tengo, de no conseguir lo que quiero, de que no me quieran. Mi parte espiritual se empeña en vivir, evita que yo me empeñe en morir. Es la que saca lo mejor de mí pero me pide un esfuerzo, me pide trabajarla, darme cuenta de lo que me hace el bien y el mal, conocer mis partes oscuras con ternura, me pide orar diariamente para corregirlas o derrotarlas. Mi parte espiritual me pide que me lleve bien conmigo, que no me agreda, que me quiera, no le importa que tenga defectos pero quiere que los conozca para que a través de la oración diaria intente que no me hagan daño ni a mí ni a los demás, quiere que conozca las cosas que me ayudan a ser feliz, que las busque, que las diga en mi oración diaria para ponerlas en acción. Sé que yo puedo ser tan feliz como me proponga, que gran parte de mi estado emocional depende de buscar las cosas que me hacen el bien pero necesito la ayuda de mi Poder Superior como yo Le concibo. Es el temor lo que me impide el paso hacia la buena vida. El temor a vivir mi vida, ser capaz de ayudar a otros sin intentar manipular sus vidas para que yo me encuentre feliz. En mi oración diaria si pongo todas las cosas que me ayudan a estar mejor me acercaré más a la buena vida.