Le di una oportunidad a la fe. “Llegamos a creer que un Poder Superior a nosotros mismos podría devolvernos el sano juicio.”  Después de dos años en el primer paso comenzaba a dudar; lo que hacía, leía, escuchaba no me era suficiente, pensaba: esto es todo?  Esta es la vida que me tocará vivir? No me servía. Antes de conocer los grupos mi intelecto no me sirvió para solucionar mi problema; le di otra oportunidad a la fe; volví a derrotarme, tuve otro momento de sincera humildad, entendí que sólo un Poder Superior a mí me podría devolver el sano juicio. El grupo donde yo estaba no trabajaba los pasos, me fui a otro grupo que sí. Este paso me hizo ver una nueva dimensión de mis comportamientos, mi mente no tenía un sano juicio, tenía comportamientos autodestructivos, había adquirido unos hábitos que me perjudicaban, estaban ya en mi forma de vivir, algunos eran evidentes, otros pasaban desapercibidos, sólo a través de los testimonios podía reconocerlos; tomé conciencia de hasta que grado había enfermado mi mente. A pesar de ello seguía manteniendo una vida llevadera, parecía normal, aunque yo sabía que había más cosas, comencé a intuir que la existencia de mi problema era sólo una pequeña parte de lo que me pasaba, en la relación conmigo, en las extrañas relaciones con los demás. El paso dos me abrió una puerta que me permitió comenzar un camino que a fecha de hoy estoy asombrado de lo que ha significado en mi vida, de lo que me ha acercado a la buena vida.