Sentir la angustia que me produce el temor a que suceda algo malo, a mí, a los que quiero; intentar imponer el control sobre los demás para, según mis creencias, evitar lo malo. Verme cómo ese control me enfrenta y aleja de las personas que quiero. Tener sano juicio para saber hasta donde debo llegar en el control; esa linea que si la paso produce igual o más consecuencias malas; superar el temor a soltar. He sido consciente del poder que tienen sobre mí las personas cercanas, son ellas las que pueden hacerme feliz o infeliz, desde entonces han pasado a ser mi segunda prioridad para acercarme a la buena vida, la primera es mi plan de vida. Llevarme bien con las personas que están en mi círculo próximo. Buscar ser asertivo, no buscar atajos, esperar el momento para hablar, la ira siempre me ha perjudicado; las decisiones impulsivas me han dado como resultado el sufrimiento. Derrotarme ante la impaciencia. Ahora veo que los caminos para conseguir buenas relaciones no son cortos, obligan a derrotar mi ego, el aquí y ahora. Cuando surge algo que quiero cambiar de otra persona, soltar en el momento en que tengo la necesidad de actuar, no pasa nada por esperar al mejor momento, pedir ayuda, hablarlo con alguien antes para aclararme, saber cuál es el mejor camino. Evitar llevarme a una situación en la que, por intentar que alguien haga lo que yo creo que es bueno, me autodestruya. Soltar el control me acerca a la buena vida.