Siento que la vida es demasiado corta como para desperdiciarla con conflictos. Busco los motivos para agradecer que estoy vivo. Sentir que comparto mi vida con otras vidas, humanas, animales, vegetales. Sentirme conectado a todos, a todo. Sé que son las personas las que tienen más poder sobre mis emociones, sobre mi bienestar, mi felicidad, las más cercanas primero, el resto después. Debo buscar mi sano juicio para dar prioridad a las relaciones sanas, evitar que me hagan daño, hacer daño. La Naturaleza me da la vida, también me la destroza cuando no busco mi sano juicio, también la suerte. Ver a las personas, sentirme cerca de ellas, verlas como mis compañeros de viaje, por la vida. Aprender a relacionarme con ellas; conocerme a mí primero para poder derrotarme ante lo que me aísla. Aprender a tener relaciones sanas, afectuosas; darme cuenta cuando intento que se vuelvan manipuladas, egoístas. Buscar mi sano juicio para dar prioridades, para evitar hacer daño, a mí, a los demás. Buscar el amor y la seguridad en la familia; el cariño y salir de la zona de confort con los amigos, la espiritualidad en todos los demás. Vivir solo por 24 horas, intentar tener otra forma de mirar, sin dramatismos que solo están en mi cabeza. Valorar lo importante, mi relación con ellos, que son los que me producen la alegría de vivir. Aprender a vivir mi vida me acerca a la buena vida.