Nunca me había dado cuenta de hasta qué punto influyen, en mis relaciones personales, las posiciones que tomo ante las cosas, podría ser, con un catalán sobre el abuso del castellano ante otras lenguas más pequeñas y respetuosas, con una mujer ante el trabajo de las mujeres en la casa, con un comunista ante el libre mercado, con un empresario ante la explotación del personal, no se trata tanto de un comentario sino de intentar llevar la razón, ponerme en una posición ante la que mis argumentos intenten convencer a la otra parte. Realmente lo único que me interesa es conectar bien con esa persona. Todo lo que en un momento funcionó, con el tiempo dejó de funcionar, todo ha cambiando, lo que hacíamos hace cien años, ahora no lo hacemos, lo que antes eran teorías ciertas, ahora no lo son. No me importa si llevo o no razón, lo único que quiero es tener una muy buena relación con los demás, conectar con todos, con todo. No hay ninguna postura que deba mantener, todo es cambiante, lo único que sé es que estoy aquí, la persona esta aquí y quiero que nos ayudemos, aprender a hacernos la vida mejor, andar por la buena vida. Esto no me puede impedir llevar adelante mis planes, buscar ayuda para llevarlos; lo que veo es que las formas tienen que ser las mejores de las que soy capaz ya que el fondo no tiene porqué ser cierto, me puedo equivocar. Aceptar que no tengo una verdad única, eterna, me permite manifestarme con más humildad, me acerca a la buena vida.