Siento que avanzo, que estoy en programa.“Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano, la naturaleza exacta de nuestros defectos.” Necesito elegir a una persona para poder dar este paso. No me es fácil, no me atrevo con los conocidos, tengo que buscarla fuera de mi circulo, alguien acostumbrado a escuchar este tipo de testimonios. Me decido por un sacerdote que conoce el programa, quedamos un día y me lleva a una sala con dos sillones, cara a cara comienzo mi testimonio, no sé cuanto tiempo estuve hablando, quizás una hora o dos. Sentarme con otra persona, llenarme de valor para oírme decir lo que durante tanto tiempo he mantenido sólo en mis más escondidos pensamientos, lo que tanto miedo me daba ver, reconocer, aceptar. Por fin liberé mis más profundos defectos de carácter, ahora lo estaba diciendo, tanta autodestrucción y ahora lo estaba sacando a la luz. Según lo iba diciendo era como una carga que estaba soltando, estaba perdiendo esa fuerza que yo le había dado.  Cuando acabé nos despedimos fraternalmente. Al salir sentí algo que nunca antes había sentido, un sentimiento de sincero perdón hacía mí, un verdadero afecto que me decía que es posible volver a comenzar, perdonarme. El quinto paso logró que me viese de otra manera, más humano, mejor persona, liberado de la culpabilidad, de lo que durante tanto tiempo me había estado autodestruyendo. Ha sido una de mis experiencias más liberadoras que me acercó a la buena vida.