Me pongo en acción. “Decidimos poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de Dios, tal y como cada uno Lo conciba”. Han pasado más de dos años cuando comienzo a trabajar el programa. Ahora no quiero huir de mi problema pero comienzo a ver otros problemas que los tenía escondidos, siento que me sobrepasan; la angustia se manifiesta al sentir el temor ante ellos. Hay algo que en ese momento no quería ver, mis defectos de carácter, no tenía el valor de enfrentarme a ellos, sentía que este paso, con mi buena voluntad, me podía ayudar. No tenía otro camino. En el paso dos le di una oportunidad a mi parte espiritual, ahora tengo que poner mi buena voluntad en acción, leer, escribir, hablar con amigos, compartir en grupos, salir a la Naturaleza para entrar en contacto con mi Poder Superior, son las cosas que me ayudan a sentir mi espiritualidad. Es aquí cuando comienzo a formarme una idea de cómo es mi P.S., a sentirlo como posible, a pensar en Él. Ahora veo como la forma de sentirlo ha ido cambiando con el tiempo. Mi P.S. permite que sucedan las cosas buenas pero también las malas, las dos como algo normal, como cosas que pasan en mi vida por estar vivo. Me deja actuar en libertad pero es implacable cuando pierdo el sano juicio, aunque si me acerco a Él siento que me lo devuelve, impide que me autodestruya, que me haga daño, a mí, a los demás. Se manifiesta cuando me permite aceptar lo que me sucede en mi vida. Comienzo a sentir que mi P.S. me puede ayudar a tener una buena vida.