“Acepto ante Dios, ante mi mismo y ante otro ser humano la naturaleza exacta de mis defectos”.  Es este uno de los  mejores momentos  de mi vida, cuando me sentí mejor conmigo, en un estado de paz, de reconciliación conmigo , es un momento en el que siento que soy capaz de perdonarme de una manera sincera y que puedo comenzar una nueva vida donde me puedo ver honestamente sin agredirme. Es difícil elegir a una persona y en mi caso no fue una persona de mi circulo a la que me mostré tal como me hizo ver el cuarto paso, sin ningún temor, sabiendo que esta persona no me iba a enjuiciar, sólo a escuchar, sin manifestarse, fui yo el único que habló y al finalizar con un saludo cariñoso nos despedimos. Nunca  pensé  que podría haber dado este paso,  pero me alegro de haberlo hecho. Lo que recuerdo además de la sensación de reencontrarme, de una manera serena, es que me permitió saber lo que es la humildad en el sentido de aceptar mis limitaciones , de reconocerme con mis virtudes y defectos, que están en mi naturaleza . En  ese momento sentí una tranquilidad interior, serena y mucho ánimo  para seguir viviendo pero una vida que me guste vivirla, la buena vida.