Sentirme vivo, sentir que tengo una vida, que puedo hacer lo que quiera con ella, lo que quiera que no me perjudique, ni a mí ni a los demás, ser mi propio artista, el creador de mi propia vida, eso me gusta. Para que sea un buen plan de vida necesito el amor, pero primero el amor a mi mismo, sentirme el protagonista de mi película. En mi plan de vida estarán otras personas a las que quiero, a las que ayudaré en lo que pueda sin olvidarme de mí, no puedo renunciar a mis intereses, a mi bienestar, a mi felicidad. Al crearme un plan de vida me marco unos caminos por los que me gustaría andar para llegar a tener un bienestar en las relaciones sociales, familiares, de salud, profesionales, económicos, intelectuales, espirituales y emocionales. Creo que vivir con mi plan de vida me hace sentir que la vida no pasa por mí como algo que tengo que soportar sino que es algo que busco con ganas de disfrutarla, de vivir lo bueno de la vida, los placeres, las relaciones, todo. Sentir que consigo andar por el camino que me he propuesto, marcarme metas lejanas hacia las que dirigirme, aunque en mí caso no pueda coger el camino más corto, sino el que menos daño haga, a mí, a los demás. Mi naturaleza tiende a ponerme trampas relacionadas con las cosas que quiero, solo cuando no sé lo que me conviene puedo ir en mí contra. Entre las cosas malas y las cosas buenas que me pasan puedo ir construyendo mi felicidad. Creo que tener un Plan de vida me permite acercarme a la buena vida