Nada nos divide, una cosa nos une. “Cada grupo tiene un solo propósito primordial: llevar el mensaje a la persona que aún está sufriendo”. Cada vez veo más claro que los grupos sin las tradiciones no durarían mucho tiempo, son la base para el buen funcionamiento de lo principal, llevar el mensaje a personas que siguen sufriendo. Todo debe estar supeditado a esta tradición y todo se armoniza con ella. No hay nada que sienta más importante que esto; la unión del grupo con este propósito ha sido lo que me ha dado una nueva oportunidad de vida. Cuando llegué a mi primera reunión todos los asistentes manifestaban sus testimonios con un fin único, pasarme un mensaje de esperanza, de que ellos lo han conseguido aunque también les parecía imposible. Un grupo de personas que se olvidan de sus egoísmos, ambiciones, preferencias, de todo, para centrarse en un único fin, pasarme el mensaje a mí, a uno nuevo. Me pareció increíble sentirme una persona valorada en el estado que llegué. Supe enseguida que no representaban a ninguna religión, ideología, institución, a nada, que ellos no pretendían ningún interés económico, laboral, afectivo, sexual, nada les movía salvo ayudarme, me conmueve sentir ese espíritu tan generoso. Ese espíritu al que me uní incondicionalmente es lo que mantiene al grupo unido por encima de cualquier discrepancia. No veo otra manifestación más clara de la intervención de un Poder Superior que me tiende la mano y yo se la cojo. Que me ha acercado a la buena vida.