Durante mucho tiempo mis relaciones con los demás han estado basadas en la desconfianza, la ira, los celos, la superioridad, la inferioridad, la envidia de querer ser como los demás para que me quieran más, ser demasiado susceptible. Llegar a derrotarme ante estos defectos de carácter que me impiden quererme, querer a los demás, dejar que los demás me quieran. Llegar a darme cuenta, de que todos esos defectos al que más han perjudicado es a mí, ha sido necesario para comenzar mi recuperación; ser más tolerante con los agravios de los demás, tener empatía con los defectos de las demás personas, no tomármelos como algo personal sino ser consciente que cuando una persona me manifiesta sus defectos de carácter, algunos como los míos, a quien se está agrediendo es a ella misma; ser tolerante y compasivo con los demás cuando me vea perjudicado por cosas que me dicen o hacen es la mejor manera de tener sano juicio. Ahora sé que para tener buenas relaciones tengo que tratarlas con el máximo cariño y afecto posible pero antes de eso necesito primero tenerlo hacía mí. No puedo dar lo que no tengo, por lo que necesito trabajar mis defectos de carácter, derrotarme a través de la humildad, saber perdonarme para llegar a aceptarme como soy, de esta manera puedo construirme una autoestima suficiente para que pueda transmitir sentimientos auténticos basados primero en el amor a mí mismo y después a los demás. De esta manera creo que me acerco a la buena vida.