Estar con familiares, amigos, compañeros de trabajo, ver como aunque con la mayoría esté bien basta con que con uno de ellos esté mal para que me vengan los malos rollos, las malas sensaciones, los malos sentimientos, salga mi peor parte, se haga visible, aunque yo no quiera, ante los demás. Esa es mi codependencia, darme cuenta de que no me vale estar bien con la mayoría si basta con uno para que me haga sentir mal, hacer sentir mal a los demás. Conocerme sin temor, mejorar mis defectos de carácter que me impiden conectar con los demás, liberarme de lo que me hace sufrir. Ser consciente de mis limitaciones me hace mejor, me dice donde puedo mejorar para poder tener más y mejores relaciones personales, para saber que me conviene no llevarme o pasar, bien, de alguien que llevarme mal, no buscar la confrontación, no dejarme llevar por mi ego. No son los defectos de carácter de los demás los que me hacen estar mal, son los míos los que me impiden conectar con mi lado bueno; derrotarme ante mis defectos me hace mejor, me libera de ellos. Valorar lo útil, lo que me hace estar bien; no es tan importante si llevo o no razón como si con mi postura me voy a encontrar mejor. Saber que estoy conectado a todos, a todo lo que vive, mejorar para tener una buena relación sin que mi razón me impida lograrlo. Priorizar, los más cercanos primero, los amigos después, todos. Conocerme, mejorar, derrotarme ante mis defectos de carácter me acerca a la buena vida.