Desde que comencé mi vida profesional el objetivo era hacer crecer la empresa que monté, con ayuda de mi padre lo logré; él me enseño que las dos cosas más importantes eran pagar las nóminas y los beneficios; no niego que sean lo más importante pero fueron mis relaciones personales el precio que tuve que pagar, la soledad. Ahora veo que el dinero y el poder no es lo que me lleva a la buena vida pero sí a la soledad. Los trabajos y actividades que me hacen disfrutar son las que me permiten mejorar mis relaciones personales. He encontrado actividades que dan un sentido a mi vida, que me permiten marcar unos caminos hacia un lugar donde me encuentro con otras personas que lo compartimos; con ellos siento que nos hacemos mejores, ellos me hacen esforzarme y no siento que me cueste, solo estar. Siento que disfruto cuando la actividad logra que se me vayan de la cabeza las preocupaciones, mis malos rollos, cuando me noto centrado en lo que hago, cuando me veo ayudando a que tengamos una mejor vida. Siento que disfruto cuando me veo haciendo algo que alivia el sufrimiento de los que participamos; cuando me olvido de mi yo, de mi ego, conecto con la Naturaleza, con los demás, con todo. Ser consciente, utilizar mi sano juicio para saber qué cosas que deseo hacer me perjudican, las que me generan estrés; son las que no me enfrentan con los demás las que me hacen sentirme querido, útil, uno más que hace cosas, sin protagonismo, anónimo. Encontrar mis actividades, compartirlas, me acerca a la buena vida.