Desde que recuerdo tengo una sensación de falta de personalidad, dejarme llevar por los demás, siempre intentando contentar a los demás; conmigo se puede hacer lo que se quiera, que siempre voy a decir que sí; podría cambiar de opinión en unos momentos, según con quién hablo, siempre buscando la aprobación de los demás, aunque eso suponga mi perjuicio, cosas que van en mi contra, en contra de mis intereses. Me ha faltado valor para afrontar las relaciones, ser asertivo con ellas, hacerme valer. La defensa ante esta situación ha sido el aislamiento. Qué buena sensación sentirse que se puede tener relaciones auténticas, basadas en la defensa de los intereses de cada uno, en nuestro bienestar; no esperar a que el otro defienda mis intereses, ser independiente de él, defenderlos yo; sentir el valor para afrontar el rechazo, ser fiel a mi mismo. Creo que es algo de esto, superar el temor al rechazo, aceptar que no con todos voy a congeniar, saber distanciarme de algunos, aprender a ser asertivo con los cercanos, intentar elegir mis relaciones. Ahora que comienzo a tener un auténtico amor hacia mí, hacia los demás, tengo que aprender a ser fiel a mí mismo, en esto estará el rechazo de algunos, el desapego de otros, pero siempre tendré algo que antes no sentía, mi querida propia compañía. Creo que ser fiel a mí mismo me acerca a la buena vida.