Tenia una creencia arraigada que me estaba haciendo mucho daño, las personas cercanas a mí no me podían fallar, era como que para estar yo bien tenían que comportarse como yo creía, cuando esto no sucedía nuestra relación se deterioraba. Creía que debían corresponderme de la misma manera, como yo creía que les trataba, estar pendiente de lo que ellos querían que fuese mi comportamiento para complacerles. Así me fui dejando y todo el valor que yo me daba era el que ellos me daban, sin pensar en que las personas pueden fallar; cómo no va a ser así, si yo me he fallado a mí mismo; cómo puedo pedir a los demás que hagan cosas por mí, que ni yo mismo me hago. Debo de comenzar por no fallarme a mí, pero que significa no fallarme a mí, cómo puedo hacerlo. Creo que no es fácil, primero necesito recuperar el sano juicio, no hacer ni decir cosas que vayan en mi contra, no autodestruirme, ser consciente de lo que hago y digo. Después, para ser fiel a mí debo de abrir mi afecto a todos, no ser egoísta, no guardarlo para mí y unas pocas personas cercanas, pero para que me den su afecto tengo que hacer cosas que me hagan ser valioso para los demás, que me den autoestima, cosas que nos aporten ser mejores personas. Para ser fiel a mí tengo que aceptar las consecuencias de lo que hago y digo, necesito poner mi sano juicio en todo para después aceptar lo que suceda. Siendo fiel a mí mismo me acerco a la buena vida.