Las relaciones personales no eran un problema para mí, desde los dos años he cambiado varias veces de domicilio y de colegio, haciendo amigos en cada sitio, mi naturaleza está en sintonía con los demás, a sido a raíz de problemas personales cuando fui aprendiendo comportamientos destructivos, que me fueron apartando de los demás, aislándome. Llegó un momento en el que no sabía tener relaciones, ni las espontáneas, las que surgen de forma inmediata, sin reflexionar, las que se basan en el primer feeling, las distancias cortas, los tiempos breves; es en estas relaciones donde percibo los sentimientos y emociones de la otra persona de una manera constante, cercana, atenta, es donde, en poco tiempo, me juego el que esa relación pueda consolidarse en otra donde mi nivel de conciencia puede actuar con sano juicio para que sea una relación que nos haga mejores, en el que con el tiempo pueda relajarme, estirar los tiempos, desatender a sus emociones, conectar y desconectar con ella, con lo que siente y piensa. Primero aprender buenos hábitos, después repetirlos hasta que se consoliden; son los buenos hábitos los que necesito aprender para evitar conductas destructivas, pensamientos negativos que se han consolidado en mi forma de ser, no por mi naturaleza sino por un problema que no supe gestionar. Ahora siento que repitiendo conductas positivas, voy creando otros hábitos; aunque veo que la mejoría es lenta, sé que me acercan a la buena vida.