Siempre las he sentido, aunque antes en muchas ocasiones me llevasen por caminos de autodestrucción, en las que mis iniciativas acababan produciendo daño, a mí, a los demás. La creatividad y la iniciativa antes las tenía al servicio de la ambición, del poder, del dinero, de querer ser lo que no era; estaban mal encaminadas. Ahora las considero dos de mis virtudes, la iniciativa y la creatividad me han hecho salir de mis agujeros más profundos, en las que posiblemente ellas mismas me metieron. No me dejaban quedarme parado esperando a que las cosas sucedieran, me hacían ir a por ellas, superar las dificultades. Cuando pasaba por un estado en el que no encontraba fuerzas para seguir, donde los problemas existenciales se me aparecían, la humildad me permitía pedir ayuda, derrotarme ante el problema; la iniciativa y la creatividad me permitían empujar hacia arriba. Ahora que no me veo en esos agujeros, ellas me ayudan a que mi vida sea más divertida, las puedo utilizar a mi favor, aportan valor a mis relaciones, me ayudan a buscar hacer cosas nuevas, siento que ellas me aportan un estimable poder para evitar el aburrimiento. No busco actividades en las que se necesite dinero, recursos difíciles de alcanzar; las otras actividades, las que necesitan pocos recursos son las que busco, las que me hacen sentirme más libre al no tener que depender del dinero; las que me permiten dedicar mi vida a lo que me hace estar más alegre. La iniciativa y la creatividad, ahora ya encaminadas, me ayudan a buscar la buena vida.