Comienzo un propósito, ese que le dá un sentido a mi vida; veo como la ambición de tener buenas relaciones comienza a llevarme hacia el estado de soledad. Creía que mi sano juicio me estaba guiando por el buen camino, ahora veo que me estaba guiando por el camino de mis deseos, de lo que yo quería que se cumpliese. Tener un propósito, ver como mis deseos no se cumplen, siento que tengo la necesidad de cambiar la forma de gestionar la relación con mi propósito, con el sentido que le quiero dar a mi vida; tener en cuenta lo que los demás están dispuestos ha hacer. Es cuando me integro en lo que sucede, cuando siento que formo parte, que cambiar mis ideas, mis formas, no es malo sino que me hace sentirme integrado con el resto de las personas, verme que formo parte de ellas, que mi propósito también las tiene en cuenta, que soy capaz de adaptarme, renunciar a mi ego para integrarme en la vida, en sus vidas. Valorar más pertenecer que el que se cumplan mis deseos. Buscar el sano juicio para que la integración no me destruya; aspirar a poder estar ahí, formarme para prevenir los problemas, asegurarme para evitar las sanciones por accidentes, llegar a acuerdos para evitar los conflictos, escribir para ser más consciente de lo que estoy haciendo. Conocerme para mejorar mis relaciones con los demás; olvidarme para poder conectar con ellos. Disfrutar todo lo que pueda de la vida teniendo a mi sano juicio de guía. Soltar el control, perder el miedo, eso me acerca la buena vida.