Sentir que la buena vida depende de mí, de cómo manejo mis emociones sobre lo que me pasa, sobre las cosas que los demás me dicen o hacen. Que no depende solo de la suerte, ni de cómo me trata la vida, sino de cómo afronto yo las cosas, mi actitud ante las adversidades, ante los problemas. Saber lo que me hace más feliz, lo que me hace más daño, tener prioridades ante los dilemas, buscar ser fiel a mí mismo; elegir, hacer, decir lo que me conviene, buscar el sano juicio, ese que me evita agredir, a mí, a los demás. Cuando busco la buena vida me acerco a ella, cuando creo que la he conseguido la pierdo, vuelvo a caer en mis comportamientos autodestructivos, ahora siento que al ser consciente de que la busco utilizo mi sano juicio para reparar, de esta manera salgo antes del sufrimiento. Aceptar todo lo que no puedo cambiar, mi aspecto, a los demás, luchar por cambiar lo que sí puedo, yo, mi manera de cómo vivo mis emociones, lo que me pasa, tener sano juicio para distinguir la diferencia. En mi caso la buena vida no me ha venido por un camino cómodo, la he encontrado a través del sufrimiento. He tenido que hacerme mejor persona para poder ayudarme, ayudar a los demás. Entonces la he reconocido, la he perdido, pero ya sé cuál es, ahora tengo que trabajar para volver a encontrarla, ya sé dónde se encuentra, ya sé lo que tengo que hacer para sentirla. El Programa es lo que me ha ayudado, me ha permitido reencontrarme, perdonarme, aceptarme, quererme, reconciliarme con los demás, marcarme un plan de vida, algo que de sentido a mi vida, luchar por algo, armonizar mi vida sobre la base de ayudar a evitar el sufrimiento. Utilizar la espiritualidad, sin dogmas, buscarla en la Naturaleza para que me ayude a perder el temor ante la vida; aceptar lo bueno y lo malo como cosas que suceden porque estoy vivo. No esperar que la vida me trate como a mí me gustaría, poner mi sano juicio y aceptar lo que me toque. Vivir por 24 horas, evitar la angustia que me produce el temor al futuro, el hoy es el importante, el que me hace estar vivo, el mañana es importante solo porque da orientación a mi vida, solo en el hoy puedo poner mi sano juicio para que me sucedan el menor número posible de cosas malas, para amar, para mostrar todo el cariño y afecto que me sea posible, dando prioridad a mis círculos más próximos. Ayudarme de la espiritualidad para conectar conmigo, con todos, con todo, pero no una espiritualidad de dogmas sino de la que está en la Naturaleza, la que me ayuda a aceptar tanto lo bueno como lo malo, la que me permite verme cómo soy, sin agredirme por ello, con mis virtudes y defectos, los que me hacen sufrir, la Naturaleza me ayuda a derrotarme ante ellos para evitar hacer daño. Sentir que tengo la fuerza necesaria para ser el dueño de mi propia vida, que depende de mí cómo sienta lo que pase fuera de mí; que puedo afrontar los días malos, los momentos malos de una manera que me permita salir pronto de ellos, que no me atrapen, ser consciente de que son una trampa, que yo puedo hacer cosas para soltarme de ellos, por no ser impulsivo, por buscar mi sano juicio, el que me ayuda a evitar el sufrimiento. De nada me vale saber todo esto, tengo que ponerlo en práctica, necesito a otras personas para poder compartirlo, poder ayudarnos a ser conscientes de nuestras vidas, de nuestras emociones, defectos y virtudes, de lo que nos hace sufrir, de cómo acercarnos a la buena vida.