Siempre había pensado que las decisiones que tomaba eran las mejores para mí, confundía lo que quería con lo que me conviene. Como un niño caprichoso que no mira las consecuencias, muchas de mis decisiones me perjudicaban, a mí, a los demás. Aprender a ser consciente de las consecuencias de lo que quiero, a priorizar ante los conflictos de mis propios intereses, dar prioridad al más importante de los enfrentados. El Programa me enseñó a crear mi propia oración en la que incluyo todo por lo que quiero, luchar, vencer, derrotarme, reparar, amar. La primera de mis luchas es por tener buenas relaciones personales, tener empatía, ser asertivo, agradecido, tener humor, saber escuchar. Luchar y vencer por tener sano juicio, ese que me hace elegir, entre lo que quiero, lo que me conviene; calmar mis nervios; parar y pensar. Luchar y vencer para ser fiel a mí mismo, poder vivir mi vida, dejar vivir la de los demás, sentir que estoy vivo. Luchar y vencer para cuidar mi salud, física, andando, nadando; mental, leyendo, aprendiendo cosas nuevas; emocional, escribiendo, compartiendo; espiritual, saliendo a la montaña. Luchar y vencer en el trabajo, haciendo que me sienta satisfecho de lo que hago; en las finanzas, ocupándome de tener mis necesidades cubiertas. Luchar y vencer para ser creativo y tener iniciativa con mi pareja; ocuparme de ayudar a mi familia en lo personal y profesional. El Programa me dice que luche solo por 24 horas, que no me angustie por un mañana que quizás no voy a ver. Luchar, vencer me acerca a la buena vida.