Cambiar el escenario de la lucha, pasar de lo material a mejorar las relaciones con los demás. En gran parte de lo que he vivido mis luchas han sido generadas por el temor al fracaso económico, los medios eran justificados para conseguir el fin económico, aunque ello supusiera dejar de lado en el camino a los más queridos. Mi éxito profesional y económico estaba por encima del de los demás; mis malos comportamientos ante ellos eran justificados por todo tipo de argumentos, hacer crecer la empresa, aumentar su facturación, montar nuevas sucursales, ser más los que trabajamos en ella; este amor interesado por la empresa me llevó a tomar decisiones que me fueron aislando de los demás desde muy al principio de su inauguración. He tenido que verme completamente solo para darme cuenta de lo equivocado que estaba por ese camino. Las luchas que más me interesan ahora son las que avanzo con los demás, las que tienen también en cuenta los intereses de los que están conmigo, las que hacen por hacerme mejor, por hacerles mejor a ellos. Verme crecer cuando siento que estoy apoyando a las personas que quiero me da una fuerza especial, un mayor compromiso que hace que salgan de mí cosas que antes desconocía. Es el amor, por mí, por los demás, lo que me permite tener esa fortaleza que logra que esté más atento de lo que tengo que hacer para vencer; no una victoria económica solamente, sino una victoria diaria para acercarme, a mí, a los demás, a la buena vida