Sabía que mis sentidos eran importantes, de una manera inconsciente se han ido desarrollando; sentir que a través de la actividad que me gusta los puedo mejorar, salir a la Naturaleza me hace desarrollar mis sentidos de una manera más consciente. Utilizar mi cuerpo para acercarme a la buena vida, prestar mejor atención a lo que vivo, a los demás, escucharlos, escuchar el sonido de la Naturaleza, el silencio, el agua, escucharlos sin interferencias. Ver los paisajes que me brinda la montaña, las formas, los colores, relajar mi mirada, dejar que entre lo de fuera en mí me tranquiliza, me equilibra, mi mirada mejora, veo las cosas con más atención, con otros ojos. Oler los aromas que me ofrece la vegetación, dejarme embargar por ellos. Saborear un bocadillo en la más absoluta intimidad de la Naturaleza me sabe mejor, presto más atención, mi sentido del gusto mejora. Sentir la actividad al andar, como mi cuerpo responde a lo que le pido, como se fortalece. Sentir el aire puro en la piel, en la cara, me hace sentirme más vivo, logra que preste más atención a lo que estoy haciendo, se me van los malos rollos, todo está bien. Poder hacer el amor con mi pareja después de esta experiencia en la Naturaleza es más gratificante, más intenso, más largo, más pasional, más comprometido, con más amor. Es a través de mi cuerpo como me relaciono con los demás, con todo. Compartir con otras personas esto nos une en un sentimiento de fraternidad. Mi cuerpo me puede ayudar, me puede acercar a la buena vida.