Crearme un infierno en vida, buscar la buena vida para salir del infierno. Ahora mi mente es mi aliada, con ayuda de los demás, hablando con ellos, escribiendo, intento encontrar mi sano juicio cuando soy consciente de lo que me perjudica, a mí, a los demás. Suele ser cuando estoy desganado, cansado, cuando me asaltan los pensamientos malos, dramáticos, negativos, desproporcionados. La montaña me hace estar alerta, atento, me ayuda a pensar en positivo, aceptar lo que me pasa, me ayuda a buscar la solución, la montaña aleja de mí la autocompasión. Mi mente me dice que puede ir a mi favor pero tiene un precio, necesito mejorar, no me vale mantenerme con lo que sé, si quiero acercarme a la buena vida necesito aprender nuevas cosas de lo que me gusta hacer, solo profundizando en las que sé, buscando nuevas, puedo mantenerme es ese estado, alegre, feliz. Creo que la principal tarea de mi mente es aprender. Cuando pienso que con lo que sé ya es suficiente me alejo de la buena vida. Una vez más es la humildad la que me permite reconocer mis limitaciones, ser consciente de que necesito mejorar, que necesito ayuda para aprender, que me dejo ayudar por otras personas para aprender. Si en lo que hago que me gusta no hay cosas nuevas se convierte en una rutina, pierde mi atención, mi mente, mis sentidos se adormecen. Sentir la necesidad de aprender a buscar la buena vida me hace acercarme a ella.