Cada vez soy más consciente de la fuerza que tiene mi pareja para acercarme a la buena vida. Sé que somos dos pero me siento como si fuéramos uno, como que es parte de mí, como también lo es mi brazo, podría vivir sin ella, pero no estaría completo. Abrazarnos, sentir como nos fundimos en uno, el contacto de nuestras pieles, de nuestro sexo, dejarme embargar por el amor. Ante esta emoción que me lleva a mi mejor parte, esa que ama, pongo toda mi buena voluntad por no destruirla, intentar no tomar decisiones impulsivas, ser consciente de los límites de mi libertad, esas lineas que no debo pasar para evitar hacernos daño. Creo que es bueno que, aún sintiéndonos independientes, nos tratemos como si fuéramos uno, saber que lo bueno y malo que nos pase lo sentimos como propio, ser conscientes de lo que vivimos para hacernos mejores, ser asertivos, con ganas de rectificar comportamientos que nos perjudican, no destacando lo malo que hay en nosotros sino lo que podemos mejorar si ponemos nuestra buena voluntad para hacer que el otro se sienta más unido. Aprender a ser asertivo para lograr la difícil situación en la que por una parte me siento una persona individual, con mi propia vida, a la vez que me siento unido a mi pareja, que también es individual y tiene su propia vida. Tener mi propia vida y querer compartirla con ella me acerca a la buena vida.