Son los pensamientos los que me hacen ver la vida mejor o peor. Dejar que pululen en mi mente los malos pensamientos sin presentarles oposición es una de las formas que tengo de agredirme. Es en los días malos cuando toman un cariz dramático, existencial. Cuando no tengo una actividad que me haga prestar atención a lo que hago y digo comienzan a invadirme pensamientos, unos buenos, otros malos que me perturban. Poder influir en mis pensamientos me permite evitar el sufrimiento, las preocupaciones innecesarias, los dramatismos, distorsionar la realidad. Poder dirigir mis pensamientos, pensar algo concreto que centre mi atención, leer, escribir, aprender, conversar, meditar, hacer cosas que me hagan mejor, evitar dejar que los pensamientos autodestructivos me invadan sin oponer ninguna resistencia, debo apartarlos, desviar su atención, debo aprender a cambiarlos por otros buenos, identificarlos como una trampa. Al estar solo con mis pensamientos tengo más posibilidad de caer en lo negativo, aprender a estar solo me ayuda, buscar la soledad en la Naturaleza me ayuda a centrar lo que pienso, a prestar más atención, desdramatizar mis problemas, mirar las cosas desde otra perspectiva, más positiva, realista. Compartir la Naturaleza con los demás me hace la vida mejor, aparecen pensamientos más positivos, alejo mis malos rollos como la autocompasión, la tristeza. La vida en la Naturaleza y las personas me hacen tener pensamientos más alegres, me acercan a la buena vida.