Las malas relaciones creía que me afectaban solo en mi estado de ánimo, en mis emociones y sentimientos. No era consciente del daño físico que me producían, sin embargo mi cuerpo caía en enfermedades, unas leves y otras más graves, muchas olvidadas. Desde que estoy aprendiendo a tener buenas relaciones, mi salud ha mejorado, no me he sentido enfermo y mi estado de bienestar físico está en el mejor momento de mi vida. Las buenas relaciones consiguen, no solo que esté más alegre, que me sienta más acompañado, que mejoren mis emociones, sino que mi bienestar físico aumente, que sienta menos estrés, que mis índices en los análisis médicos estén como nunca. Estoy llegando al convencimiento de que las buenas relaciones me ayudan a prevenir enfermedades, es como si fuera una medicina preventiva que ayuda a mi cuerpo a estar más sano. También he visto como personas con enfermedades físicas y mentales mejoran su salud con buenas relaciones. Creo que una de las mayores fuentes de la buena vida son las buenas relaciones personales y al contrario, una de las causas de mayores enfermedades físicas, mentales o emocionales, son las malas relaciones. No es tan importante el tener muchas relaciones como que las que tenga me sienta querido, con afectos positivos o aceptado. Esto me hace suponer que si cuido mis relaciones, dedicándolas tiempo de calidad, aprendiendo para que sean buenas, mi vida podría ser más sana, más larga, me acercaría más a la buena vida.