Uno de los motivos por los que comienzo a tener pensamientos autodestructivos es por la falta de pensamientos a mi favor, resaltar lo bueno, animarme a mejorar lo malo. Cuando adquiero hábitos con pensamientos que me perjudican me vuelvo autodestructivo, estoy siendo más crítico conmigo que con las demás personas, de una forma sorprendente me he convertido en mi peor enemigo, algo que me impresiona por su poder de destrucción, ahora no hay ningún obstáculo para que, yo mismo, me haga daño. En esta situación pierdo el afecto, el cariño, el amor, que en algún momento sentí hacia mí, cuando de pequeño mis padres me lo demostraban. En algún momento esas expresiones de amor fueron perdiendo peso, se fueron implantando con más fuerza los pensamientos que carecían de afecto. El Programa de Los Doce Pasos se basa en conocerme para poder realmente perdonarme, me pide que ponga toda mi buena voluntad para comenzar de nuevo, derrotarme totalmente ante mis defectos de carácter que hacen daño, a mí, a los demás. Todo esto es muy importante pero lo que realmente ha surtido efecto es poder trabajar este programa en un entorno afectuoso, donde volver a recuperar los mensajes de cariño que tenía de pequeño con mis padres, volver a sentir que pertenezco a un grupo de personas que me transmiten su mejor parte, esa que se basa en el amor. Es el trato con amor lo que me cura, el amor hacia mí, hacia los más queridos, el afecto, el cariño hacia los demás; eso es lo que me acerca a la buena vida.