Una de las causas por las que creo que las mujeres viven más que los hombres es porque saben vivir mejor en grupo. Saben gestionar mejor las relaciones sociales. No se trata de las relaciones sociales superficiales sino de las que intervienen los afectos y la empatía. Yo me he visto siempre como un hombre, alguien que no debe mostrar sus debilidades, dar una apariencia de seguridad, una fachada que me lleva a tener pocas relaciones, cortas y superficiales. En la búsqueda de la buena vida también deseo que mi vida sea lo más larga posible. Comienzo a ver que manejar mejor las emociones, no negarlas, compartirlas, identificarlas, es una habilidad que me ayuda a mejorar las relaciones con los demás. Las emociones afectan a mi salud mental. Comienzo a ver que mi condición de hombre me hace partir con una desventaja, que espero subsanar con mi trabajo, leer, escribir, compartir para darme cuenta. Creo que no es cierto eso que dice la ley de la evolución sobre que es el más fuerte el que sobrevive, sino creo más bien que es el que mejor sabe relacionarse con los demás, el que maneja mejor sus emociones, el que pertenece a un grupo. Es el grupo el que tiene que ser fuerte, hacernos mejores unos a otros, crear un entorno más favorable a la supervivencia. Ser consciente de mis limitaciones, como hombre, sobre las emociones, trabajarlas me acerca a la buena y larga vida.