Sentir en todo el cuerpo, cuando me levanto por las mañanas, la angustia al temor de lo que me pase ese día, temor al sufrimiento. Sentir que puedo verme en situaciones humillantes, desesperadas, hacen que salga de mí hacia los demás mi peor parte. Esta emoción de temor, tan fuerte, me llevó a sentir mi muerte; ahora veo que ese era el camino para la solución. He necesitado la ayuda de un grupo de personas que buscaban lo mismo que yo para ser consciente que la angustia que me producía el temor al sufrimiento es lo que me llevaba a sufrir; esta paradoja me ha llevado a tener una nueva actitud, tener el valor para soltar mi vida, vivirla, no esperar nada de los demás, solo dedicarme a vivir mi vida. Dejarme llevar por mi sano juicio, aceptar el resultado, sea bueno o malo, como lo mejor para recomponer mi situación. Mi sano juicio puede evitar que me pasen muchas cosas malas, habrá otras que se produzcan de forma inevitable; aprender a tener serenidad ante lo malo que me suceda, sin dramatismos, ayudándome de mi espiritualidad, en la Naturaleza cuando el problema sea importante, Poner mi sano juicio en no hacer daño, ni a mí, ni a los demás, en tener una buena relación con las personas que comparten mi vida, ayudándoles en lo que pueda, sin esperar que se cumplan mis deseos, reparar y amar cada día, aceptar los problemas como algo natural de mi vida, Tener el valor para aceptar las cosas malas que me pasen me acerca a la buena vida.