Creo que cada persona es única, que yo soy único, antes no lo sentía así, me resguardaba en el grupo, quería ser como los demás por el temor a que no me quisieran; para conseguir el afecto de los demás renunciaba a mi individualidad. He tenido que darme cuenta de que no hay cosas buenas ni malas para todos, sino que hay cosas que a mí me hacen el bien o el mal, que lo que tengo que evitar es hacerme daño, a mí, a los demás, pero a partir de ahí no debo angustiarme por el temor a tomar mis propias decisiones, las que van acorde con mi plan de vida, vivir mi vida, dejar a los demás vivir su vida libremente, no angustiarme por el temor a su rechazo. Cortar mi libertad de palabra o de acción por el bienestar de otros no es suficiente, lo único que me puede hacer cortar mi comportamiento es producir daño. Ser fiel a mí mismo, marcarme un camino con metas lejanas, tener unas prioridades en las que basar mis decisiones sobre el bien o el mal que produzcan, unos valores prácticos, una espiritualidad no dogmática. Sentir que soy único, que los demás son diferentes, que hay cosas, gustos, ideas que compartimos y otras que no. Espero que el temor al rechazo no me impida manifestarme libremente. Sé que cuanto más me sienta único más autoestima lograre, mejores relaciones podré tener, más sanas. Sentir mi individualidad me acerca a la buena vida.