Siento que comienzo a poder ayudar sin hacer daño. Una persona cercana se muestra desequilibrada, comienza a hacer, a decir cosas que afectan a mi equilibrio, al de los demás; antes habría querido ayudarla, y en muchas ocasiones, acabar empeorando la situación. Lo que antes me pasaba, muy a menudo, es que por querer ayudar a una persona lo que hacía es aumentar su desequilibrio, pero la situación empeoraba al perder yo también el equilibrio, acabando en conflicto. Por querer hacer el bien, acabar haciendo el mal. Hoy me he visto en esta situación, he podido parar, no he entrado en el espacio vital de esa persona, estaba junto a ella pero mantenía una distancia emocional suficiente para que su, en ese momento, mala energía no me atrajese y me desequilibrase. La forma en cómo la he podido ayudar es manteniéndome solo junto a ella. He logrado que accediera a dar una vuelta por un parque con mucha vegetación, lugares donde encuentro a mi Poder Superior, ese que nunca me falla. Hemos salido a caminar, a la media hora de andar, en silencio, permitiendo que cada uno gestione sus emociones, con la ayuda de La Naturaleza, hemos ido recuperando las buenas sensaciones. Después hemos podido hablar de buen rollo. Son estos momentos en los veo que debo de confiar en mí; depende de lo que haga, de cómo diga las cosas, podré ayudar, o no. En este caso La Naturaleza de un parque es la que ha ayudado; pero ha sido antes, cuando he podido aceptar su desequilibrio, respetarlo, permaneciendo solo como acompañante, al poco tiempo se pasa, se vuelve a la buena vida.